El tenis argentino sumó un nuevo capítulo de gloria con la consagración de Mariano Navone, quien este domingo conquistó el primer título ATP de su carrera en el Tiriac Open, tras imponerse en una final cambiante ante el español Daniel Mérida por 6-2, 4-6 y 7-5.
Visiblemente emocionado, el argentino no ocultó lo que representa este logro: cumplir el sueño que lo acompañó desde chico. “Es todo con lo que soñaba. De chico miraba la ATP y quería ser como Novak Djokovic. No soy Djokovic, pero ganar un título como él es algo increíble”, expresó con una sonrisa que resumía el momento.
El triunfo tiene un sabor especial no solo por ser el primero, sino también por el escenario. Bucarest se transformó en un lugar significativo en su carrera, tras años compitiendo allí en torneos menores. Navone destacó la conexión con el público rumano, al que comparó con el argentino por su pasión y cercanía, algo que lo hizo sentirse como en casa.
El camino hasta el título no fue sencillo. En sus dos finales anteriores había aprendido lecciones duras, primero frente a Sebastián Báez y luego ante Márton Fucsovics. Esta vez, en cambio, logró sostener la presión y jugar con determinación en los momentos clave. “Me repetía todo el tiempo que siguiera, una pelota más. Esa mentalidad fue fundamental”, explicó.
Esa fortaleza mental quedó en evidencia especialmente en semifinales, cuando salvó dos puntos de partido ante Botic van de Zandschulp en un duelo que pudo haber cambiado su destino. “Si fallaba una, estaba afuera. Pero di todo y eso marcó la diferencia”, recordó.
El título también fue una oportunidad para agradecer. Navone se mostró especialmente emocionado al hablar de su familia, a la que definió como su sostén incondicional, y de los entrenadores que lo acompañaron a lo largo de su carrera, desde sus inicios hasta la actualidad.
Y fiel a su estilo, lejos de grandes lujos, ya tiene claro cómo celebrará: una hamburguesa con papas fritas y una gaseosa. Un premio simple para un logro gigante.
Fanático del tenis desde chico, Navone reconoció la influencia de sus ídolos, David Nalbandian y Djokovic, de quienes tomó aspectos clave de su juego, especialmente el revés. Hoy, con su primer título en el bolsillo, empieza a escribir su propia historia en el circuito grande.