Ricardo Jaime, exsecretario de Transporte, declaró en el juicio de Cuadernos de las Coimas. Negó las acusaciones, las consideró “falsas” y en “marco extorsivo”. Solicitó prisión domiciliaria por su edad y salud, y un traslado a Córdoba. Actualmente, cumple condena en Ezeiza.
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Ricardo Jaime, quien fuera secretario de Transporte durante los primeros seis años del kirchnerismo, negó las acusaciones en su contra en el juicio por los Cuadernos de las Coimas. El exfuncionario calificó las imputaciones de «aseveraciones» surgidas en un «marco extorsivo» y puso el foco en la ausencia de su nombre en las anotaciones de Oscar Centeno, chofer clave en la causa.
Jaime llegó a los tribunales de Comodoro Py desde el penal de Ezeiza, donde cumple una pena de seis años de prisión por la tragedia de Once. Durante su exposición, el exsecretario de Transporte adelantó que no respondería preguntas del Tribunal ni de la fiscal Fabiana León, debido a que no contaba con un “total acceso” al expediente, una estrategia recurrente entre los imputados.
En su declaración, Jaime sostuvo que la acusación en su contra era infundada y que le provocó una situación de detención prolongada. “La acusación que me hicieron es falsa, y provocó una prisión preventiva in aeternum que espero poder aguantarla”, afirmó el exfuncionario, quien durante su intervención se refirió a los jueces como “excelencias”.
Además, el exsecretario de Transporte abordó la cuestión de las pruebas documentales que fundamentan la causa. Jaime puntualizó que su nombre no aparecía en los registros del chofer, salvo por una mención específica. “El único hecho que figuraría, y reitero la palabra figuraría, en las fotocopias es un pago que se habría hecho en el año 2010 y correspondería a la Hidrovía”, explicó. Asimismo, el exfuncionario solicitó al Tribunal la obtención de un régimen de prisión domiciliaria, debido a su edad, 71 años, y diversas enfermedades. También pidió ser trasladado a Córdoba para facilitar las visitas de sus familiares.
Sin embargo, las declaraciones de Jaime contrastan con los testimonios de empresarios clave en la causa. Aldo Benito Roggio y Benjamín Gabriel Romero, vinculados al sector del transporte, señalaron a Jaime como uno de los receptores de fondos ilegales. Ambos admitieron haberle entregado al exfuncionario el 5% de los subsidios estatales obtenidos como retorno. Al respecto, Jaime marcó su distancia con una de esas acusaciones. “Nunca tuve la presencia del señor Roggio en mi despacho. Tengo entendido que con el ministro De Vido se reunía”, aseguró.
Por otra parte, la acusación fiscal contra el exfuncionario incluye un registro de 298 llamadas entrantes y 96 salientes con Daniel Muñoz, el secretario privado de Néstor Kirchner, a quien se señala como uno de los responsables de la recaudación ilegal de fondos.
Tras la exposición de Jaime, declaró Juan Pablo Schiavi, su sucesor en la Secretaría de Transporte entre 2009 y 2012. El exfuncionario también anticipó que no respondería preguntas y cuestionó la solidez de las pruebas en su contra. “La imputación, después de haber visto el expediente, he visto que carece de prueba”, dijo Schiavi al comienzo de su declaración.
Schiavi afirmó que le resultaba “difícil” ejercer su defensa ante la ausencia de elementos probatorios. “He leído todo el expediente, de arriba para abajo. No estoy mencionado, no estoy en los Cuadernos, entonces es bastante complejo defenderse de algo que uno no sabe de dónde viene”, insistió el exsecretario de Transporte.