En una jornada marcada por la cautela y la liquidación de activos, los bonos soberanos en dólares y las acciones de empresas argentinas sufrieron severas pérdidas tanto en el mercado local como en Wall Street, llevando al riesgo país a marcar su valor más alto en seis meses. La profundización de la racha negativa responde a la combinación de factores internacionales adversos —caracterizados por altas tasas de interés y volatilidad global— junto con crecientes incertidumbres locales referidas a la capacidad de financiamiento del Tesoro, la lentitud en la acumulación de reservas internacionales y las tensiones ante los abultados vencimientos de deuda futura.
Los activos financieros argentinos volvieron a registrar una jornada de fuerte castigo bursátil. El indicador de riesgo país elaborado por el banco J.P. Morgan trepó hasta posicionarse en torno a los 630 puntos básicos —tras haber rozado un pico intradiario superior a las 640 unidades—, alcanzando de esta forma su nivel más elevado de los últimos seis meses.
En el mercado accionario local, el índice S&P Merval experimentó un derrumbe del 3,3%, cerrando en los 2.798.925 puntos básicos. Medido en moneda extranjera, el panel líder exhibió un retroceso del 4,8%, lo que lo llevó a tocar sus valores mínimos desde la realización de las elecciones legislativas de 2025.
La corriente vendedora se trasladó con fuerza a Wall Street, donde los certificados de acciones argentinas (ADRs) anotaron pérdidas de hasta el 8,4%. Los retrocesos más marcados estuvieron encabezados por los papeles de Central Puerto, seguidos por Telecom (-7,2%) y Cresud (-6,1%).
¿Por qué el riesgo país se deterioró con tanta fuerza?
De acuerdo con diversos informes emitidos por la city financiera, el pronunciado deterioro del riesgo país responde a un enfriamiento en la percepción sobre la coyuntura argentina. Entre las principales causas señalan el acotado ritmo de compras de divisas, signos de desaceleración en la actividad económica y un frente internacional más exigente. Asimismo, los analistas destacan que las colocaciones soberanas en hard dollar se encuentran prácticamente paralizadas, lo que enciende señales de alerta en los operadores con vistas a los compromisos financieros de 2027.
Al respecto, un diagnóstico elaborado por la Fundación Capital precisó: “El stock de reservas continúa siendo bajo y reforzar las compras diarias de divisas parece primordial. En este marco, impulsar un mayor dinamismo de la actividad y acelerar la acumulación de reservas aparecen como dos condiciones centrales hacia delante”.
La jornada bursátil coincidió con la publicación de datos clave del sector externo y maniobras de liquidez del Gobierno. Por un lado, la semana pasada el Banco Central (BCRA) informó que la cuenta corriente cambiaria cerró agosto con un superávit de u$s806 millones —el quinto mes consecutivo en terreno positivo—, superando los u$s413 millones registrados en julio. En el mismo período, las compras netas de dólares por parte de individuos ascendieron a u$s2.463 millones (frente a los u$s2.916 millones de julio), mientras que los giros al exterior por dividendos y utilidades sumaron u$s469 millones.
En paralelo, para este lunes el Tesoro encarará su primera licitación de deuda en pesos del mes, con el objetivo de afrontar vencimientos por un monto cercano a los $8,1 billones.
Sobre esta licitación, un análisis del Grupo SBS recordó: “Tal como sucedió en las dos licitaciones de agosto, el Tesoro no ofrecerá papeles con vencimiento en el próximo mandato, y el menú consistirá en la Lecap corta S13N6, la Lecer X29E7, dos Bontam (TMF27 y TML27) y 4 dollar linked (D30O6, D30N6, D31M7 y TZV27). Asimismo, no ofrece el Bonar AO29”