Al escuchar gorriones cantar cerca de la casa o el jardín, muchas personas pueden creer que se trata de una casualidad, ya que son de las aves más habituales de las ciudades. Sin embargo, su presencia tiene una explicación biológica y está vinculada con distintos aspectos positivos del entorno en el que se encuentran.
Si bien los sonidos pueden parecer un canto, en realidad suelen ser una sucesión de chirridos cortos. El Laboratorio de Ornitología de Cornell explicó que su repertorio es sencillo y, en la mayoría de los casos, consiste en una sola nota o en varias repetidas.