La Asociación Trabajadores del Estado cuestionó la reestructuración de la Obra Social de las Fuerzas Armadas y advirtió que alrededor de 600 trabajadores podrían quedar afectados desde el 30 de septiembre. El conflicto también alcanza a 13 hoteles, dos centros recreativos y las farmacias propias del organismo. El Ministerio de Defensa, además, desplazó al encargado de la liquidación de la antigua IOSFA.
La reestructuración de la Obra Social de las Fuerzas Armadas (OSFA) abrió un nuevo conflicto con los trabajadores del organismo. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) denunció que cerca de 600 puestos laborales podrían quedar afectados desde el próximo 30 de septiembre, en medio de cambios que también involucran hoteles, centros recreativos y farmacias pertenecientes al sistema de cobertura militar.
Según el gremio, unos 400 trabajadores contratados llegarán a esa fecha con sus vínculos laborales vencidos, mientras que otro grupo perteneciente a la planta permanente podría pasar a disponibilidad. Clarín informó que el recorte alcanzaría a 576 puestos, aunque ATE engloba el conflicto bajo una cifra cercana a los 600 trabajadores. Todos los empleados directamente alcanzados por estas medidas son civiles.
El conflicto derivó el jueves en una protesta en la sede central de OSFA, ubicada en el barrio porteño de Balvanera. Trabajadores nucleados en ATE ingresaron al edificio y permanecieron allí hasta que una asamblea resolvió finalizar la medida. El Ministerio de Defensa realizó una denuncia por violación de domicilio, aunque no se registraron detenidos.
ATE sostiene que la reorganización pone en riesgo la continuidad de 13 hoteles y dos centros recreativos distribuidos principalmente en Mar del Plata, Córdoba y Bariloche. El sindicato también expresó preocupación por el futuro de las farmacias propias de la obra social y anticipó nuevas acciones para el 30 de septiembre si no obtiene respuestas de las autoridades.
Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE Nacional, responsabilizó a las distintas conducciones de la entidad por la situación financiera y aseguró que la obra social enfrenta compromisos por cientos de miles de millones de pesos. El gremio calificó el proceso como un “desguace” y cuestionó la posibilidad de reducir servicios que históricamente formaron parte de la estructura social de las Fuerzas Armadas. Estas afirmaciones forman parte de la posición sindical sobre el conflicto.
La discusión se desarrolla durante una transformación más amplia del sistema sanitario militar. En febrero, el Gobierno nacional publicó el DNU 88/2026, que creó la Obra Social de las Fuerzas Armadas bajo la órbita del Ministerio de Defensa y la Obra Social de las Fuerzas Federales de Seguridad, dependiente del Ministerio de Seguridad. La norma también estableció el proceso de disolución y posterior liquidación del antiguo Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas (IOSFA).
El decreto fijó un período de transición de hasta 365 días y dispuso la transferencia de activos y personal desde IOSFA hacia la nueva OSFA. El objetivo expresado por el Poder Ejecutivo al fundamentar la medida fue alcanzar un esquema con mayor sostenibilidad financiera y garantizar la continuidad de las prestaciones médico-asistenciales.
En paralelo al conflicto laboral, el ministro de Defensa, Carlos Presti, desplazó a Ariel Guzmán, quien estaba encargado del proceso de liquidación del anterior organismo. De acuerdo con la información publicada por Clarín, Guzmán había elevado días antes un informe en el que advertía dificultades para cumplir con obligaciones hacia proveedores y droguerías.
El futuro de los hoteles de la obra social
Uno de los puntos de mayor tensión es el destino de los establecimientos turísticos administrados hasta ahora por la obra social. La reorganización contempla el traspaso de diferentes inmuebles hacia el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, mientras ATE reclama garantías para la continuidad de los trabajadores que prestan servicios en esos espacios.
Entre los establecimientos involucrados figuran complejos ubicados en Córdoba, Mar del Plata, Bariloche, San Clemente del Tuyú, Zárate y la Ciudad de Buenos Aires. En Mar del Plata, el conflicto alcanza, entre otros, a los hoteles Antártida y Tierra del Fuego, donde trabajan más de un centenar de personas.
La nueva estructura de OSFA apunta a concentrar sus recursos principalmente en la prestación de servicios de salud, mientras que las actividades turísticas y recreativas dejarían de depender directamente de la obra social. Los trabajadores cuestionan que el proceso pueda realizarse sin garantizar previamente la continuidad laboral del personal que durante años desempeñó tareas en esos establecimientos.
El conflicto tendrá una fecha clave el 30 de septiembre, cuando vencen numerosos contratos y está previsto avanzar con el traspaso administrativo de distintas dependencias. ATE anticipó que realizará medidas y una vigilia para reclamar la preservación de los puestos de trabajo y conocer cuál será el destino definitivo de los establecimientos afectados.